ARTÍCULO: NUESTRA MEMORIA TIENE QUE PERPETUARSE

Por: Maricela Serrano Hernández

Vecinos y vecinas les saludo con la convicción profunda de que juntos somos protagonistas de la construcción de nuestra historia municipal en el gran Estado de México en el que nos ha tocado vivir y que para bien o para mal es el lugar que debemos transformar en beneficio de las futuras generaciones.

En el todavía cercano 2012 la ciudadanía decidió de manera democrática y con todas las de la ley, que el Movimiento Antorchista representado por su servidora accediera a gobernar para impulsar junto con el pueblo el progreso que durante muchas décadas se le había negado. En los últimos 6 años hemos logrado una inversión mayor equivalente a los últimos 5 trienios pasados juntos.

Con esto hemos logrado crear infraestructura en todos los ámbitos de gobierno, desde lo deportivo, pasando por lo cultural y lo educativo, hasta los servicios básicos de agua potable, drenaje, pavimentación, electrificación, salud y seguridad social. Es cierto, aún falta mucho por hacer, pero no lo lograremos si nos olvidamos que solo juntos es como hemos venido construyendo nuestra historia con sentido humano, una historia de renovación, desarrollo y progreso.

Un aspecto fundamental para construir nuestra historia con verdadero y auténtico sentido humano son las acciones que emprendemos para recuperar la memoria histórica que nos permite no olvidar la lucha que hemos vivido con el objetivo de crear una sociedad más libre, democrática, solidaria y con verdadera justicia social, pues solo así recuperamos a las personas que han sido referentes en la lucha por los derechos fundamentales de todos los seres humanos y, en especial de los más pobres de nuestro país.

Pues bien, es cierto que en el año 2013 enfrentamos el gran desafío de hacerle frente a los que ostentaban el poder político y económico en Ixtapaluca, a aquellos que pensaban eternizarse en el poder y que creyéndose los dueños de nuestro municipio hacían de éste su mina de enriquecimiento ilícito.

También es cierto que los enfrentamos con la valentía que nos permite saber que luchamos en comunidad y por una causa justa, con nuestras herramientas que son la organización y la educación. El miedo fue vencido gracias a la valentía de aquellos que entendimos que la dignidad humana no puede ser negada y pisoteada por nadie. Fue así como nos trazamos un camino claro para darle un rostro humano, de crecimiento y desarrollo a nuestro municipio.

Era claro que los malandrines e hijos de la oscuridad no se quedarían conformes, por lo que después de decenas de amenazas e intentos de asesinatos hacia varios de mis compañeros y compañeras antorchistas y de mi propia persona, cobardemente secuestraron y asesinaron en el lapso de septiembre y octubre del 2013 a Don Manuel Serrano Vallejo, mi señor padre. A seis años de distancia sus restos no han sido devueltos para darles digna y cristiana sepultura.

El caso está suficientemente documentado, además de que de manera jurídica existen pruebas fehacientes y suficientes para asegurar que el señor Armando Corona Rivera es el autor intelectual de este cobarde asesinato. Dicho crimen se ha denunciado en todos los foros a nuestro alcance, tanto estatales como federales, pero lamentablemente la impunidad y la injusticia siguen gobernando nuestro país y la corrupción de los impartidores de justicia continúa a la orden del día.

Lamentablemente mi señor padre, Don Manuel Serrano Vallejo, se suma a la larga lista de asesinados y desaparecidos de nuestro país ya de por sí lacerado por la pobreza, el odio y la violencia. Por eso Don Manuel debe ser recordado como un símbolo de la lucha por la justicia, pues él fue una persona inocente, violentada y asesinada como pago por la construcción de un nuevo Ixtapaluca, de un municipio de progreso.

Su memoria nos debe recordar que la historia por la construcción de la justicia social lleva renglones escritos con sangre inocente y, que su sacrificio debe ser perpetuado con nuestro trabajo diario en seguir creando un Ixtapaluca con crecimiento, desarrollo y bienestar que tenga un auténtico sentido humano.

No olvidemos que en una sociedad como la nuestra se utiliza la educación como un medio para el crecimiento del mercado, se capacita a miles de obreros y obreras solo para que el sistema siga profundizando la desigualdad social y las ganancias de la producción continúen al servicio de unos cuantos, lo cual tiene como su punto nodal, la creación de una conciencia individualista, que tiene al “yo” por encima de todo, generando así una práctica de la indiferencia absoluta.

Recuperar la memoria histórica es fortalecer nuestra lucha diaria por construir una nueva sociedad en la que se dignifique e impulse a todos los miembros de nuestra comunidad, en especial a los y las que menos tienen. No permitamos que nuestra memoria sea borrada y sigamos perpetuando el recuerdo de quienes han ofrecido su sangre a favor del progreso y bienestar de este nuevo Ixtapaluca que estamos construyendo entre todos y todas.

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